¿Han visto el trend en redes sociales que el 2026 es el nuevo 2016? No es en vano, el mundo está anhelando con nostalgia todo lo de antes, volver a lo que éramos, rescatar el vínculo humano real invaluable.
Hay una tendencia de ver atrás y valorarlo. Y Forrester viene dejando señales bastante claras: en sus predicciones hacia 2026 plantea que un tercio de los consumidores preferirá experiencias offline frente a las online, y que 52% de los adultos online en EE. UU. está buscando activamente experiencias presenciales y táctiles.
De experiencias reactivas a ecosistemas continuos
He visto marcas hacer activaciones increíbles… y luego desaparecer. Como fuegos artificiales: brillan, emocionan, se comparten… y al día siguiente, nada.
A eso le llamo experiencias reactivas: acciones sueltas, dependientes del calendario, del presupuesto o del “momento viral”.
Lo que va a diferenciar a las marcas competitivas en 2026 es otra lógica: ecosistemas experienciales continuos. Un sistema vivo que crea interacción antes, durante y después. Que convierte la relación en hábito.
Tendencia 1: Híbrido, pero híbrido de verdad
Híbrido no es “transmitir el evento”.
Híbrido es diseñar dos presencias (física y digital), con dos rutas de valor, conectadas por un mismo hilo emocional.
La clave es preguntarse: ¿Qué parte de esta experiencia debe sentirse con el cuerpo… y cuál puede escalarse con tecnología sin perder humanidad?
Forrester ya mostraba desde 2022 que 58% de líderes encuestados estaba de acuerdo con que los eventos flagship B2B serían híbridos en dos años. Para mí, lo híbrido representa una oportunidad de “keep in touch” en varios momentos, canales y a largo plazo, más allá de la experiencia o evento puntual.
Tendencia 2: Retail inmersivo como plataforma emocional (y de datos)
El retail, para 2026, no puede ser solo “punto de venta”. Tiene que ser punto de vínculo.
Un ejemplo que lo muestra con claridad es Nike Rise: una tienda pensada para ser local, conectada con la cultura de la ciudad e integrada digitalmente. Herramientas como la mesa RFID “Inside Track” y contenidos guiados por señales en tiempo real convierten la visita en interacción, no en recorrido.
En 2026, el retail ganador no será el que tenga más pantallas. Será el que convierta la tienda en un escenario de participación.
Tendencia 3: Lo humano déjaselo a los humanos
La IA va a estar en todas partes, eso ya lo sabemos. El riesgo ahora es usarla solo para ahorrar costos… y pagar con lo más caro: la confianza.
Forrester lo advierte sin rodeos: en 2026, un tercio de las empresas perjudicará la experiencia por frustración con autoservicio basado en IA (chatbots y agentes mal implementados), erosionando marca y afectando adquisición y retención.
La regla que yo usaría para 2026 es esta:
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- IA para fricción: resolver rápido lo repetitivo.
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- Humanos para significado: momentos sensibles, decisiones importantes, reparación del vínculo.
Aprendizaje para competir en 2026
Para mí, el diferencial se resume así:
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- Las marcas que integren emoción, datos y creatividad dominarán la competitividad del 2026.
- Emoción sin datos puede ser inspiradora, pero poco sostenible.
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- Datos sin emoción puede ser eficiente, pero olvidable.
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- Creatividad sin sistema puede ser brillante, pero intermitente.
Si 2026 es el año en que la experiencia se convierte en economía, la ventaja no será “decir más”. Será hacer sentir mejor, de forma consistente.
Y por eso te pregunto: ¿Tu marca hoy podría vivir de un ecosistema experiencial que acompañe al consumidor todos los días?