¿Contar historias? ¡Aburrido! El storytelling ahora SE VIVE

El storytelling dejó de ser lo que una marca cuenta y pasó a ser lo que una persona experimenta. Hoy las historias que generan vínculo no se explican, se recorren. Cuando el consumidor entra en la historia, la emoción deja de ser un mensaje y se convierte en memoria.

 

Un buen ejemplo es Airbnb con su campaña “Live There”. Airbnb no habló de alojamientos ni de destinos, diseñó una experiencia para que la persona dejara de sentirse turista y empezara a sentirse local.

 

El valor no estaba en el relato publicitario, sino en el rol que ocupaba el consumidor dentro de la historia. No te decían qué sentir, te ponían en una situación donde sentirlo era inevitable.

 

Ahí se entiende el cambio. El storytelling experiencial no busca contar mejor una historia, busca diseñar un recorrido. Cuando alguien participa, decide o se involucra, la historia deja de ser de la marca y empieza a ser personal. Y lo que se vive no se olvida con facilidad.

 

Para mí, el aprendizaje es simple: la emoción se multiplica cuando el consumidor se convierte en parte de la historia. En un entorno saturado de mensajes, las marcas que van a permanecer no serán las que hablen más fuerte, sino las que creen experiencias donde las personas se reconozcan.

 

¿Quieres saber si tu es storytelling es experiencial? 

Fíjate si tu consumidor solo escucha o si tiene un rol ACTIVO en tu historia.

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